Más allá de una simple interpretación a priori, y sin quedarme en la palabra miedo, siento que es importante hablar de la izquierda desde un momento histórico y geográfico distinto al tradicional del siglo XX, es fundamental, como sociedad, reconocer el pluralismo que se puede derivar desde las mentes y las conciencias de todos los colombianos, para que sin que suene “electoral”, construyamos una realidad social basada en el consenso y el disenso.
Después de la Guerra Fría y la caída de la Unión Soviética, fueron muchas las interpretaciones que se formaron alrededor de la izquierda, después del desaparecimiento de la Internacional Comunista y la disolución de tantos partidos de izquierda, parecía que las ideologías marxistas, leninistas y trotskistas habían sido eliminadas. Una ola de desprecio hacia las identidades socialistas se crearon en todo el mundo, y se vivió no sólo el surgimiento de una hegemonía de derecha sino también el "desaparecimiento" de toda forma distinta de pensamiento.
Sin embargo creo que ahí debemos hacer un alto, y saber que han pasado décadas, el tiempo ha cambiado y las condiciones sociales a las que se enfrenta el mundo del siglo XXI son totalmente diferentes a las que se enfrentaron los revolucionarios del siglo XX. Estamos frente a un mundo que NO es producto del capitalismo, sino que está en medio de una serie de circunstancias en las cuales el sistema político y económico dominante ha tenido que ceder por las peticiones del pueblo. No del pueblo encapuchado, de nosotros, ciudadanos del común.
Este es el momento en el cual sabemos qué debemos hacer, el momento en el cual las armas ya no pueden tener espacio en la vida de cualquier ser humano, donde el desarrollo y el progreso sujeto a valores humanos y con base en fuertes principios morales son las principales herramientas para que surja una fuerza política que aleje de si el intenso neo liberalismo que ha provocado la venta de nuestras conciencias y funde un mundo más humano y menos monetario.
Pero el miedo a la izquierda sigue, y este es el espacio para aclarar que existen diferentes tipos de izquierda, tal como existen diferentes tipos de derecha, por un lado están los extremistas nazis y fascistas que tanto daño le han hecho al mundo, al igual que los comunistas. De la misma manera existen guerrillas provocadoras de grandes conflictos internos que no hacen más que destruir la integridad del pueblo a punta de cañones y minas antipersonales, de cualquier modo estos extremismos sólo nos hacen daño, y es por eso que la izquierda del siglo XXI está dispuesta a mover un mundo social demócrata donde el valor del pueblo y del entorno participativo sea aún más importante que cualquier malévola intención violenta y destructora.
Que no nos de miedo la izquierda (ni la derecha), que la enfrentemos, que la discutamos, que la construyamos, que paso a paso formemos de ella un medio de construcción ciudadana basado en la democracia y la libertad, como pilares fundamentales del siglo que se asoma. Seamos valientes y dispongámonos a cambiar el mundo para que sea este un lugar donde la dignidad del ser humano prevalezca sobre todo maligno interés económico y particular. Pensemos que tenemos una deuda con el mundo y que desde cualquier movimiento o ideología política debemos cumplir con nuestra responsabilidad, debemos dejar huella y formular el siguiente paso. Sin escondernos, sin establecer palabras prohibidas sino todo lo contrario, creando un movimiento universal de seres humanos dispuestos a luchar con su corazón, con su mente, con su conciencia, con sus principios, y no con cobardes armas e intenciones mundanas, egoístas y malévolas.
Por eso mi invitación es a conocer, a entender, a pensar la izquierda, a pensar la derecha, a pensar en el mundo en el que vivimos y todo lo que hemos hecho no sólo para destruirlo a él sino también a nosotros mismos, somos seres humanos y como tal, todos, somos hermanos, regocijantes entre nuestras diferencias y amantes perpetuos de nuestras mutuas concepciones de vida, todas, con una sola intención. El bien-estar universal.



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