Este tal vez es uno de los posts más complicados de escribir por el grado de envergadura que implica el decir algo en pro o en contra de uno de los candidatos presidenciales. Generalmente me gusta ser prudente y sabio en lo que digo, porque incluso en medio de la participación y la libertad de expresión, existe la auto-medición y sobre todo la responsabilidad.
¿Pero quién es este personaje del que hablan tanto?, que inspira odio y amor en tantas personas. Bueno pues tengo que empezar diciendo que Juan Manuel Santos es un profesional del servicio público, creo que nadie le quita a este hombre muchos de los méritos que lo han hecho famoso desde hace tiempo.
Sin embargo, creo más importante entender qué significa elegir a Juan Manuel Santos a la presidencia, porque no veo en él un ciudadano que me inspire ni confianza ni compromiso por el país, sino que por el contrario, veo a un hombre totalmente opuesto a mis ideas de justicia social y de equidad. Claro, a Juan Manuel Santos nadie lo puede acusar de nada, yo no tengo ninguna prueba para decir que este hombre es un mafioso, o un delincuente de cuello blanco. Por eso, prefiero abstenerme en calificarlo de tal manera y creo que nadie debería entrar a ese juego tan difamador.
Sólo digo que no me inspira confianza, porque este es un personaje que ha estado salpicado por tantos y tan graves escándalos en el gobierno, un hombre que si bien nació de una cuna liberal de la cual somos filiales, no ha sido más que un terrateniente, un personaje de estrato 6 que necesita el poder para subsistir, hasta ahora es cuando lo quiere de forma democrática, pero, ¿a qué precio?
Cuando investigué sobe los Falsos Positivos en mi clase de Historia de Colombia, me di cuenta que este es un fenómeno que refleja la injusticia social en nuestro país, y tengo que decir que mi corazón, como dice mi abuela, “se me arrugaba” al ver que mientras los hijos de J.M Santos estaban tomando helicópteros de las FFMM para ir a la finca del papi, a disfrutar, otros jóvenes menos afortunados tendrían que ser asesinados por intereses económicos siendo pobres y víctimas de una política gubernamental esencialmente militar. No policial. Un asunto absolutamente injusto, ¿no?.
Los que me lean dirán que parezco uno de esos resentidos sociales, personas que luchan contra cualquiera que sea estrato 6 o que haya nacido en una familia con más oportunidades, bueno, a ellos les confirmo que gracias a Dios, he tenido oportunidades grandísimas en mi vida, pero siempre, siempre, han sido oportunidades de las que he estado inmensamente agradecido y con las que imparto justicia social, uno puede estar tapado en plata, pero nunca puede olvidar que vive en un país que tiene pobres, que no deben seguir siendo pobres y que esos pobres, ni están allí porque quieren, ni depende únicamente de ellos salir, que hay que ayudarlos a toda costa para que sea un país justo para todos.
Y creo que Santos no me inspira aquella confianza, ni él, ni su familia. Recuerdo algún día que estaba viendo la misa de Padre Chucho, personaje del que criticas tengo miles, pero diré en otro post, en la que subió al estrado de la iglesia, la esposa de J.M Santos, Tutina o algo así, en plena época pre-electoral, con una envergadura importantísima y con millones de personas viéndola en directo, para contar su historia de fe y la salvación de su hijo Felipe de algo de lo que ya no me interesa recordar. Lo que si recuerdo muy bien, son las frases del Padre Chucho cuando terminó de hablar la susodicha, parafraseo: “esta sí es una familia en donde se notan los valores, esta y la de la candidata Noemí en donde de verdad se nota que son buenas familias”.
Yo no sé qué impacto haya tenido en las elecciones esa frase, pero si creo que es necesario pensar que vivimos en un país bastante conservador, en donde la Iglesia toma un poder importantísimo en la vida política colombiana y en donde sin lugar a dudas, las palabras de un personaje tan popular (o populista) como el Padre Chucho, mueven las opiniones de los más ingenuos, de los que creen que una familia está mandada a ser por la mano de la Iglesia Católica, y que la pobreza está bendecida por Dios. Ahora, me pregunto, ¿eso no es manipulación?. Y me respondo…. ¡obvio!.
Motivos hay miles para desconfiar de este personaje, los nexos de la paralítica con el Partido de la U, los intereses neo-liberales que venden nuestros recursos naturales a multinacionales alimentadas por una confianza inversionista, que llena los bolsillos de los más ricos, pero no llena los bolsillos de los pobres ni tampoco mueve los indices de desempleo, las opiniones que rayan con la verdad, las políticas asistencialistas, la defensa de la guerra como “espina dorsal de la democracia” y muchas otras cosas que creo todos hemos visto en los debates.
Igual esta ha sido una campaña absolutamente complicada. A mi abuelo le llegó hace poco un mensaje de texto diciendo “Vote por J.M Santos, vote inteligente, Mockus es hasta homosexual”, claro, creo que los que me conocen saben que me irritan las faltas a la moralidad, el problema no era la palabra homosexual, ni mucho menos, el problema era que esto lo que hace es propaganda negra. Yo llamé y el personaje que me contestó era, supongo yo, un hombre común y corriente. Sin embargo, pensé… ¿De dónde sale la platica para pagar esos mensajes?. Porque todo cuesta, y no creo que un ciudadano común haya invertido enviando mensajes políticos. No sé. Dejo la duda.
Yo invito a quienes defienden a J.M Santos a capa y espada, pero ciegamente, a que sean sabios y prudentes, y que por favor no tomen las cosas a la ligera, que tengan argumentos basados no en la popularidad ni en el miedo, la guerra y la sangre. Que se sienten a ver las plenarias del Congreso que emiten en Canal Institucional y allí, verán que las cosas son muy distintas. Escuchen, y sean conscientes de los pasos que estamos dando, pero no basados en lo que dice Gurisatti o en las cosas políticas, sino en la moral de nuestro país.
Unámonos, en un acuerdo nacional, ¡por supuesto!, pero no a cualquier precio, ni vendiendo nuestros principios, ni regalando nuestra moralidad, no comamos entero, no creamos en vallenatos, ni en herederos, ni en falsos Mesías. Veamos más allá de nuestros límites.
Ah… y respondiendo a lo que dice J.M Santos, que no habrá oposición porque todos serán parte de un acuerdo nacional, déjeme decirle que SÍ la habrá, por lo menos un ciudadano invisible del rincón del mundo, la hará, uno que ni es delincuente, ni guerrillero, ni paraco, ni marxista. Yo. Y sé que habrán millones que estarán del mismo lado, luchando por la democracia.
En estos días que se habla de la libertad de los secuestrados, me da muchísima alegría saber que estos rescates no los hace únicamente Juan Manuel Santos, sino que si nuestra FFMM lo quieren, pueden hacer, como lo han hecho, grandes cosas por el país, sin darle todo el crédito a un personaje, sino a todo un equipo de valientes, al valor de la institucionalidad.
Pero bueno, al fin y al cabo, no hay mucho para escoger, así que probablemente estoy hablando de nuestro próximo presidente. En ese caso, le deseo todos los éxitos y sobre todo, deseo que haga las cosas bien, ojalá me deje callado con muy buenos resultados, por el bien de Colombia.
Pero bueno, al fin y al cabo, no hay mucho para escoger, así que probablemente estoy hablando de nuestro próximo presidente. En ese caso, le deseo todos los éxitos y sobre todo, deseo que haga las cosas bien, ojalá me deje callado con muy buenos resultados, por el bien de Colombia.




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